domingo, 25 de noviembre de 2012

A modo de introducción

La Guerrilla en las montañas malagueñas y provincia limítrofes

Introducción
El tema que voy a presentarles es probablemente uno de los más comentados y al mismo tiempo menos investigados. Quizás porque a pesar del tiempo que ha pasado desde que sucedieron los hechos, aún despiertan cierta controversia. Muchos aspectos históricos del movimiento guerrillero y también de la guerra civil, han sido en ocasiones abocados tácitamente a la consigna del olvido. En otras ha sido el resultado de un clima de silencio autoimpuesto y ciertamente inamovible, que el ser humano, aferrándose a su opción de supervivencia, se sumerge en el silencio más absoluto negando incluso su propia memoria.
Convencidos de que lo más negativo no es el silencio, sino la deformación de los hechos, nuestra intención es abordarlo desde el punto de vista del historiador, a sabiendas que es casi imposible mantener una cierta imparcialidad. Ésta no sólo depende del enfoque del autor, es también influenciada lógicamente, por la tendencia ideológica del lector. Aún así les confiamos, que analizar estos sucesos con criterios extemporáneos del presente, nos llevaría seguramente a tomar conclusiones erróneas. La problemática de la sociedad actual no es la misma, ni social ni económicamente. Las fuerzas, en su momento represivas, no tienen hoy los mismos objetivos, desempañando en la actualidad una labor casi siempre encomiable. Los protagonistas de aquella época, vivieron enfrentados, seguramente sin pretenderlo, llevados por las circunstancias de aquel tiempo que les tocó vivir.
Sin duda un hito en la historia reciente de España, fue el 14 de abril de 1931, fecha en la que se proclamó la II República, que conseguía el apoyo en las grandes ciudades. Un proyecto de democratización y modernización, que despertó grandes expectativas entre las clases menos favorecidas. No obstante, estas esperanzas se verían truncadas por la sublevación de parte del ejército el 18 de julio de 1936, desencadenando una cruenta guerra civil que duraría casi tres años.
Finalizaba así una etapa monárquica en la que el Rey Alfonso XIII, aunque sin abdicar formalmente, abandonó voluntariamente el país partiendo desde Cartagena, dirigiéndose a Francia para posteriormente fijar su residencia en Roma. Se inició, desde entonces un periodo verdaderamente democrático, no sin serias vicisitudes como fueron a nivel social, las consecuencias de la crisis económica de 1929, y el claro enfrentamiento del estado y la iglesia católica, mientras que a nivel ideológico, el apogeo de las ideas del fascismo y nazismo.
En junio de 1931, tuvieron lugar las elecciones a Cortes Constituyentes, para posteriormente elaborar en diciembre la nueva Constitución. Ésta daba cobertura a una serie de leyes como la reforma agraria, la reforma del ejército, la separación de poderes de Iglesia y Estado, el gran desarrollo de la educación, el derecho al voto de las mujeres, y su igualdad jurídica con el hombre, la jornada laboral de ocho horas, etc. Estos cambios no serían bien asimilados por la alta burguesía, acostumbrada a un trato a los jornaleros muy próximo a la esclavitud, con salarios de miseria y hambre. Así mismo, la extrema izquierda, representada por la CNT (Confederación Nacional del Trabajo), tampoco confiaba demasiado en los cambios que La República iba a proporcionar. Inicialmente presentó su oposición en forma de huelgas, especialmente la Federación Anarquista Ibérica (FAI), su ala más dura. No obstante las clases sociales menos favorecidas confiaban a La República su salvación.
Con estas complejidades se nombra un gobierno provisional, dirigido por Niceto Alcalá Zamora, constituido por republicanos de izquierda y socialistas, hasta que unas nuevas Cortes Constituyentes dieran forma al nuevo régimen. Posteriormente, a comienzos de octubre, sería designado presidente del gobierno Manuel Azaña, mientras en diciembre, Alcalá Zamora era nombrado Presidente de la Republica. Comenzaba así el llamado bienio reformista o progresista.
En octubre de 1933 se convocan nuevamente elecciones generales. La izquierda acude a ellas ciertamente dividida, por un lado los anarquistas de la CNT, por otro los comunistas y socialistas, con grandes diferencias ideológicas. Esto permite que la derecha gane las elecciones, que se celebraron el 29 de noviembre de 1933, las primeras de la historia en la que pudieron votar las mujeres. La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por José María Gil Robles, al no poder formar gobierno en solitario, ya que obtuvo una mayoría simple, apoya para formarlo a Alejandro Lerroux. Quien años antes se posicionaba más a la izquierda, y que ahora participaba de las ideas de los conservadores que lo auparían al poder.
Este apoyo interesado de la CEDA, hizo que Lerroux iniciara una política de rectificación, paralizando algunas de las conquistas iniciadas tras la proclamación de la II República. Entre ellas la reforma agraria, que llevó a la expulsión de miles de jornaleros de las tierras que habían ocupado devolviéndolas a los terratenientes. Un ejemplo significativo, ante el hambre y miseria en el que se había sumergido la población, fue el “comed república”, promulgado por un “iluminado” diputado de la CEDA y dirigido a cientos de miles de campesinos sin tierra. Esta situación provocó una enorme crispación y polarización social, que hizo que a este periodo se le conociera como bienio negro.
El 7 de enero de 1936 se disuelven las Cortes y se convocan nuevas elecciones, que se celebran el 16 de febrero. La izquierda, con la lección aprendida de los comicios anteriores, acude en coalición formando el Frente Popular, y resulta ganadora. Manuel Azaña es nombrado el 19 de febrero, presidente del gobierno. Muy pronto el 10 de mayo, dimitirá de su cargo para optar al de Presidente de La República. Santiago Casares Quiroga es el encargado de formar nuevo gobierno el 12 de mayo.
Definitivamente, tras un largo periodo convulso de disputas entre la derecha y la izquierda como los ocurridos el 12 de julio cuando es asesinado el teniente republicano José del Castillo Sáez de Tejada. Como venganza, al día siguiente, sus compañeros asesinan al líder derechista de Renovación Española, José Calvo Sotelo. Estos hechos son considerados por muchos historiadores, como el detonante de la Guerra Civil Española que estalla el 18 julio de 1936.
Una vez iniciada la guerra, mientras las tropas sublevadas avanzaban conquistando los pueblos españoles que habían permanecido fieles a La Republica, muchos españoles temiendo las represalias de los soldados del ejército rebelde huyeron a las montañas, para tratar de salvar su vida. Algunos de ellos habían participado activamente en sus pueblos durante los acontecimientos, pero otros huyeron simplemente por temor a la barbarie, ante las noticias que iban llegando desde las poblaciones la que las tropas sublevadas iban conquistando a su paso. A estas personas es lo que se conoce como “huidos”, algunos de ellos luego evolucionaron hasta convertirse en guerrilleros contra el poder establecido.
Estos grupos muy heterogéneos se agruparon en partidas, sin ningún tipo de organización, un escaso y precario armamento, lo que les convertía en una presa fácil para las fuerzas represoras, bien armadas y organizadas, por lo que su subsistencia era realmente complicada.
Poco a poco, a medida que la guerra iba decantándose del lado rebelde y posteriormente tras su finalización, muchos soldados del derrotado ejército republicano, y evadidos de cárceles, campos de concentración y trabajo, mientras otros trataban de dar término a la persecución que recibían, en sus pueblos de origen, por parte de la Guardia Civil, también llegaron a formar parte de estos grupos de huidos.
Por su similitud a otros movimientos de resistencia antifascistas europeos, especialmente  a la lucha en Francia contra la invasión alemana, este movimiento guerrillero se conoce con el nombre de “el maquis”. Este término “maquis”, de origen francés, deriva de una semántica relacionada con monte bajo, arbustos, y en general la vegetación que les servía de cobijo. Posteriormente una mayor organización originó lo que llegó a llamarse Ejercito Nacional Guerrillero, que actuaron por toda la geografía española, hostigando al poder establecido por el ejército sublevado.
Así mismo muchos combatientes republicanos, una vez finalizada la Guerra Civil española, colaboraron activamente con los aliados en su lucha por la liberación de Francia del yugo nazi. Así mismo, parece ser, que ante la posibilidad de que Hitler pudiera invadir España para controlar el estrecho de Gibraltar, los servicios secretos aliados favorecieron la formación de guerrilleros antifascistas, para que en caso de necesidad éstos pudiesen servirles de cabeza de puente, para una posible invasión aliada de la península. La posibilidad, de que tras finalizar la guerra mundial los aliados les ayudasen a derrocar la dictadura del general Franco, alimentaba los objetivos de la guerrilla. Muchos de ellos regresaron a España incorporándose a los grupos de huidos que paulatinamente fueron adquiriendo una mayor organización, y estructura paramilitar.
Uno de los episodios más relevantes de este movimiento clandestino, fue el intento de invasión para reconquistar España desde el norte. Así con el objetivo, arriesgado y casi suicida, de derrocar al gobierno de Franco, en octubre de 1944, un número cercano a los 2.500 combatientes del recién constituido Ejercito Nacional Guerrillero entraron por los Pirineos. Por el valle de Roncal lo hicieron en torno a 450 hombres, mientras que por Roncesvalles y Bielsa un número algo menor. Por el valle de Arán, el 16 de octubre de 1944, entró el grueso de este pequeño ejército para intentar conquistar Viella, ciudad más importante de este valle.
Esperando un apoyo popular desde el interior que nunca llegó, y enfrentados a un ejército muy superior en número y mejor armado, fueron derrotados militarmente y frenado en seco su ilusión de reestablecer La República en España.
El Régimen dictatorial instaurado por el general Franco, se empeñó deliberadamente, para provocar su rechazo, en denominarlos “bandoleros”. Y aunque, sin duda, existieron algunos que aprovechando la coyuntura practicaran actividades delictivas, contra la vida o la propiedad privada, lo cierto es que la misma guerrilla combatió con firmeza este tipo de comportamientos que suponían un desprestigio para sus fines. La realidad es que no eran bandoleros, sino guerrilleros antifascistas, que luchaban por sus ideas con la ilusión de algún día poder derrocar al recién instaurado régimen del general Franco. La diferencia fundamental entre el bandolerismo y la guerrilla, es que mientras el primero persigue el enriquecimiento personal, incluso su supervivencia, los objetivos de la guerrilla son ideológicos y políticos.
Con la finalidad de desvirtuar las acciones del maquis, ante la opinión pública de los españoles, y del resto de las naciones europeas, el régimen ocultaba las acciones victoriosas de la guerrilla, mientras daba gran publicidad a los hechos que por su brutalidad, podrían provocar el rechazo. Así mismo, se realzaban y acrecentaban las noticias relativas a las diferentes desarticulaciones de grupos guerrilleros, bajas producidas, etc. Todo ello al objeto de eliminar el apoyo social que el movimiento guerrillero pudiese despertar. Es cierto que también se incorporaron a la guerrilla algunos elementos, sin significación ideológica alguna, que intentaban evadir la acción de la justicia, por su intervención en delitos comunes, lo que en nada ayudaba a los fines guerrilleros.
También en muchas ocasiones individuos sin tendencia política definida, se vieron obligados por las circunstancias a colaborar con la guerrilla. El mero hecho de vivir o trabajar en cortijos alejados de los núcleos urbanos, o de realizar tareas en la sierra como la elaboración de carbón, recogida de esparto, o pastoreo, hacía que en ocasiones se encontrasen en momentos y lugares “inapropiados”. Cuando los guerrilleros les solicitaban algún tipo de suministro, si se negaban a acceder a sus pretensiones, su tranquilidad se veía perturbada ante la posibilidad de algún tipo de represalia. Si por el contrario, accedían a las pretensiones de los guerrilleros, eran considerados por las fuerzas represoras, como enlaces  de la guerrilla y condenados por “auxilio a la rebelión”. Así, en unos tiempos muy difíciles económicamente, sin poder evitarlo, muchos se encontraron entre dos frentes. Entre la guerrilla y la Guardia Civil.
El fenómeno de la guerrilla no fue algo uniforme, sino bastante heterogéneo. Aunque existieron algunos grupos de ideología anarquista, la mayoría de los grupos guerrilleros existentes en las sierras malagueñas y provincias limítrofes, eran de ideología comunista. Por lo que en sus orígenes, este movimiento estaba dirigido y apoyado principalmente por miembros del Partido Comunista de España (PCE).
 Para su supervivencia, los grupos guerrilleros se apoyaban en una red de colaboradores o “enlaces” que les suministraban lo necesario como víveres, prendas de vestir, municiones, e incluso armas. A esta organización es lo que se conocía guerrilleros del Llano. Estaba principalmente constituida por familiares, amigos, y gente que compartía los mismos ideales políticos. La tarea del enlace era de vital importancia para la guerrilla. Su labor era casi siempre incluso más arriesgada que la de los propios guerrilleros. Sin ningún tipo de armamento, se introducían en la sierra portando sus pesadas cargas de abastecimiento, con el riesgo que esto suponía, ya que los pasos podía estar ocupados por apostaderos de la Guardia Civil.
Inicialmente también contaban con el apoyo del PCE, hasta que en septiembre de 1948 cuando Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri se entrevistan en Moscú con Stalin. Éste, considerando inviable conseguir los objetivos de la guerrilla, les sugiere un cambio de táctica. Centrase en la propaganda en las grandes ciudades, introduciendo miembros afines al partido, en los sindicatos verticales franquistas. Aunque en realidad a la agrupación Málaga-Granada no llegó el escrito de Buró Político del PCE, por el que se daba como finalizada la lucha armada. Los guerrilleros quedaron abandonados a su suerte por quienes les habían embarcado en este proyecto y que hasta entonces los habían apoyado.
Es a partir de este momento cuando los guerrilleros, para subsistir, incrementan los llamados “golpes económicos”, que consistían principalmente en secuestros en los que los familiares del secuestrado debían entregar una suma de dinero por su rescate. Estas acciones, la mayoría de las veces tenían un final feliz, pues lo habitual era la entrega del rescate, pero en otras el secuestrado perdió la vida, lo que provocó un cierto rechazo por parte de la población.

En las montañas de la zona occidental de la provincia de Málaga y la oriental de la Cádiz, el movimiento guerrillero comenzó bastante antes en otras zonas, prácticamente desde la finalización de la guerra civil. En ellas realizaban su actividad varios grupos guerrilleros.
Con bases en la sierra de Líbar y de Los Pinos actuaban los hermanos Francisco, Diego, y Julián, Moreno Barragán, conocidos como “Los Morenos de Cortes”, ya que eran originarios de la localidad Cortes de la Frontera. Huyeron en 1939 al ser tomado su pueblo por las tropas sublevadas, el grupo era liderado por Francisco, conocido con el nombre de “Benito”, que cayó en una emboscada de la Guardia Civil en Algatocín, junto a los últimos guerrilleros de estas sierras, el 18 de diciembre de 1950. Diego murió abatido por la Guardia Civil de Ubrique en 1943, y Julián fue detenido en un barco mientras intentaba huir hacia el norte de África el 27 de diciembre de 1949, siendo ejecutado ese Sevilla. En 1949 el grupo se integraría en la Agrupación Guerrillera Fermín Galán.
Otro de los miembros más destacados de este grupo fue José Flores García “Chato Cuarterón”, que más tarde formaría su propio grupo actuando principalmente por la sierra Bermeja. Murió en 1944, a manos de la Guardia Civil en las calles de Estepona, de donde era natural, parece ser que fue su novia quien lo delató.
Otro de los jefes  guerrilleros importantes en estas sierras fue Pablo Pérez Hidalgo “Manolo El Rubio”, o “El Rubio de Bobadilla”. Huyó a la sierra en 1939, y en 1943 gracias al apoyo recibido del PCE desde Argelia y Marruecos, pasó a encabezar un grupo de más de cincuenta guerrilleros constituyendo la “Agrupación Stalingrado”, de ideología comunista. La zona de actuación era la comprendida entre las sierras de Libar, Bermeja, y Oreganal.
A finales de 1950, Pablo Pérez Hidalgo decide abandonar la lucha armada, poco antes de la emboscada en el cortijo de El Chorrón en Algatocín, ocurrida el 18 de diciembre de 1950, en la que sus seis últimos compañeros encontrarían la muerte. Pablo, que aquella noche no acudió a la fatal cita en el cortijo mencionado, fue dado oficialmente por muerto la ser confundido con su compañero Antonio Rincón González “Rincón Perejil”. Incluso su padre, traído desde Bobadilla, reconoció el cadáver. No se sabe bien si por liberar, para siempre, a su hijo de la incesante persecución, o por estar el cadáver de “Ricón Perejil”,  tan desfigurado que provocó su confusión. Según la versión aportada por el propio Pablo cuando salió de su cautiverio, dijo que él había dejado a sus compañeros 18 días antes, del fatal encuentro en el cortijo El Chorrón.
Se ocultó en un chozo del paraje denominado El Majadar o El Cerro en las proximidades de Genalguacil, propiedad de los familiares de dos antiguos compañeros que fueron fusilados durante la guerra. Rehizo su vida con una hermana de éstos, Ana Trujillo “La Oveja”. En este lugar pasó oculto como “topo”, veintisiete años de su vida, hasta que en 1976 tras la muerte del dictador, “resucitó” de nuevo.
El personaje sin duda más relevante en esta zona de las sierras malagueñas y gaditanas fue Bernabé López Calle, conocido en la guerrilla como “Fernando Abril” o “Comandante Abril”. Nació en Montejaque en 1899, aunque según un convecino que le conoció, nos confesó que nació en 1897, ya que en 1899 nació su hermano Pedro. Se da la paradójica circunstancia de que antes de ser guerrillero, fue Guardia Civil.
Lideró un grupo guerrillero de ideología anarquista, que en sus comienzos tenía sus bases en las sierras cercanas a Montejaque. Su logro más importante fue la unificación, a pesar de las diferencias ideológicas entre comunistas y anarquistas, entre otras, de las partidas anteriormente mencionadas constituyendo en febrero de 1949, la Agrupación Guerrillera “Fermín Galán”, que llegó a liderar, siendo su Jefe de Estado Mayor Pablo Pérez Hidalgo.
Buscando una mayor eficacia y una mejor distribución por el territorio, desde el PCE, se fomentó que las partidas o grupos, formadas por número escaso de integrantes, se organizaran en agrupaciones guerrilleras. Constituidas por la unión de diferentes partidas, con una estructura de mando, y una férrea disciplina, que las hiciese más fuertes ante un enemigo muy superior en número y en armamento.
En la madrugada 30 de diciembre de 1949, Bernabé se encontraba acampado junto con seis de sus hombres, al suroeste de Medina Sidonia, en el cerro de la Atalaya.  En un paraje de difícil acceso conocido como Haza del Cabezón. El grupo pretendía el secuestro de Luís Lara Gerona dueño del cortijo del Jurado y de Francisco Sánchez Sánchez propietario del cortijo Linares. Uno de los guerrilleros que formaban la partida, Francisco Fernández Conejo “Largo Mayo”, natural de la cercana localidad, con el pretexto de ir a por alimentos, delató la presencia de sus compañeros a la Guardia Civil.
La operación de cerco fue dirigida por el teniente José Girado González, Jefe de los Servicios de Represión de Bandoleros de este Cuerpo. Iniciaron el ataque al campamento guerrillero con el lanzamiento de granadas a los que siguieron disparos de fusiles y subfusiles. En las primeras de cambió murió, alcanzado por la metralla, Juan Ruiz Huercano “Capitán”. Posteriormente fue alcanzado en numerosas ocasiones Bernabé, quien cubría heroicamente la retirada del resto de los componentes del grupo. Consiguieron huir el hijo de Bernabé, Miguel López García “Darío”, Alfonso Sánchez Gómez “Potaje”, Juan Francisco Domínguez Gómez “Pedro el de Alcalá”, y Juan Toledo Martínez “Caracoles”. A su muerte, la agrupación fue dirigida por Pablo Pérez Hidalgo, hasta finales de 1950 como antes les hemos relatado.
Otros grupos guerrilleros que operaban en la zona central de Málaga.
Siguiendo nuestro periplo hacia el este, encontramos diferentes grupos guerrilleros que actuaban de una forma independiente. Algunos de ellos desestimaron las recomendaciones del PCE, representados en la persona, primero de Ramón Vías Fernández y posteriormente de Alfredo Cabello Gómez-Acebo, quienes les propusieron la integración en agrupaciones guerrilleras para una mejor unificación de la lucha armada. En bastantes ocasiones estos grupos aislados estaban más cerca del bandolerismo que del ideal guerrillero. Aunque inicialmente los motivos de su huída a la sierra pudieron ser ideológicos, lo cierto es que en ocasiones, éstos derivaron en pura delincuencia.
Por motivo de espacio y para no extendernos demasiado, citaremos algunos de ellos, y por su relevancia, profundizaremos ligeramente en otros.
Naturales de Álora los hermanos José y Juan Castillo Vera formaron la partida de "Los Pataletes" con bases en la sierra del Hacho. En Antequera operaba “Narbo” y los hermanos Juan y Marcos Chicón. En la zona de Marbella actuaba la partida de “Pellejero”, mientras que la zona de Coín lo hacía “Perejil”.
Otro carismático jefe guerrillero fue Diego Gómez García “Diego el de la Justa, que era originario de Teba, y que actuaba por las sierra cercanas a su pueblo, Peñarrubia, y Ortegícar. Su marcha a la sierra no fue provocada por motivos políticos, sino derivados de la precaria forma de vida de la época. Según nos contaron en su pueblo natal, Diego era un buen trabajador de campo, muy querido por sus conciudadanos, sin tendencia política definida. Un cacique del pueblo para el que trabajaba, Pablo Ramos, le cedió un terreno sin valor en la finca La Cuevecilla, al que se aferró dedicando su trabajo y del que consiguió, con mucho esfuerzo, sacarle un mísero rendimiento.
Cuando en terreno comenzó a ser productivo el cacique decidió cobrarle una renta, sin ningún tipo de compensación económica. Como Diego se negó a ello, el cacique, alentado por gente de su pueblo le amenazó de muerte y al ir, a armado de pistola, dispuesto a cumplir su promesa, Diego lo esperó y lo mató de un par de disparos de escopeta. Fue encarcelado en Málaga y liberado por las milicias republicanas cuando la toma de Málaga por las tropas sublevadas era inminente, huyendo a la sierra. Otros componentes de su grupo eran José Portillo Barba “EL Chanca”, y Francisco Rosado Quirós “Tobalo”.
“Diego el de la Justa”, cayó en combate con la Guardia Civil, en la sierra de Ortegícar, el 30 de julio de 1949, junto con su compañero Antonio García González “Zaragata”, al ser sorprendidos tras la delación de un vecino de su pueblo que hacia las veces de enlace.
En algunas operaciones la partida de “Diego el de la Justa, se unió a la partida de Francisco Brecia Burgos “El Rubio Brecia”, natural de Alhaurín en Grande. Éste perteneció primeramente a la partida de “Mandamás”, que como luego veremos tenía sus bases en la sierra de Mijas. Por motivo del resultado de un atraco realizado en Alhaurín de la Torre, surgen desavenencias entre ambos líderes que hacen que “El Rubio Brecia”,  se separe  del grupo y cree su propia partida.
El terreno de operaciones de este grupo eran las sierras de Ortegícar, Cuevas del Becerro, y principalmente la del Valle de Abadalajís. Precisamente en sus proximidades se encuentra el cortijo el Granadino. Donde algo después del mediodía del 2 de diciembre de 1946, dormían en la habitación superior los guerrilleros “El Rubio Brecia”, y su lugarteniente Rafael Bermúdez Rosado “El Recluta”, natural de Cuevas del Becerro.
Al parecer estos guerrilleros tenían cierta amistad con la hija de la dueña de la casa La Rosenda, por lo que no era extraño, que de cuando en cuando, visitaran el cortijo. Ese día una patrulla de la guardia Civil, formada por cuatro números, llegó al cortijo. Mientras tres de ellos entraron en la vivienda, el último había quedado algo rezagado.
Se consideraba  normal que la Guardia Civil en ocasiones parase en el cortijo, ya que era un lugar habitual de paso por encontrarse muy cerca de la carretera que une el Valle de Abdalajís con Antequera. En esta ocasión, al parecer, tenían la orden de inspeccionar el cortijo. Cuando se disponían a cumplir con su obligación, al llegar un guardia a la planta superior en las que estaban los guerrilleros, éstos le dispararon acabando con su vida. Inmediatamente, iniciaron una veloz carrera en busca de la salida, y en su huída, dispararon a los otros dos guardias que se encontraban en el patio y que fallecieron poco después. El cuarto guardia, que había quedado rezagado, al oír los disparos se refugió en un horno que entonces había a la espalda del cortijo.
Cuando los guerrilleros habían recorrido unos metros dirección a la sierra, “El Rubio Brecia” pensó que habían acabado con toda la patrulla, ya que era bastante frecuente que los guardias civiles salieran de servicio en grupos de tres. Decidió entonces regresar para hacerse con el armamento reglamentario de los guardias caídos. Al desarmar a uno de los guardias, que estaba moribundo, el guerrillero recibió un disparo en el cuello. “El Rubio Brecia”, herido de muerte, intentó huir, pero cayó a los pocos metros en la misma puerta del cortijo.
“El Recluta” que aguardaba a su compañero, en un cerrillo cercano, cuando se percató de la situación, huyó a la sierra donde se escondía el resto de la partida, Diego Sánchez Ortega “El Tormenta”, y Ramón Rosado Ponce “El Moreno”. Aquella misma noche abandonaron la zona dirección a Bobadilla pues sabían, como luego sucedió, que fuertes destacamentos de la Guardia Civil y del Cuerpo de Regulares batirían la sierra para conseguir su captura. “El Rubio Brecia” fue enterrado en la parte exterior del cementerio del Valle de Abdalajís, al no ser considerado digno de que descansara en el interior.
Desde 1941, en la sierra de Mijas actuaba la partida liderada por José García González “Mandamás”, aunque también ejercía su influencia en las sierras Blanca, Canucha, y Alpujata. Natural de Alhaurín el Grande, se había marchado a la sierra allá por el año 1937. Cuando cae en julio de 1947, en compañía de una mujer llamada María, en el cortijo los Chozones de Alhaurín el Grande. En su eliminación pierde la vida el Guardia Civil Eduardo de la Torre. La partida, que pasó a llamarse los “Cazalleros”, se reconstituye liderándola Salvador Jiménez Gámez con sus primos José y Juan Jiménez Sánchez, originarios de la localidad de Alhaurín el Grande, junto con “El Chatarra”, “Patillas”, “Coíno”, “Bastián”, “Pandereta” y otros... Algunos de sus últimos integrantes cayeron precisamente en las inmediaciones de Mijas.
Ocurrió en la madrugada del 25 de mayo de 1948, en la cañada de la Morena. Se encontraban acampados, José Jiménez Sánchez “EL Cazallero” junto Rafael Jiménez España “El Chatarra”, y un tercero no identificado. Al primero de ellos le era atribuida la muerte el 21 de enero de 1948 en el en el partido de la Dehesa, término de Cártama, del brigada de la Guardia Civil Manuel Luque Caballero.
 Parece ser que este componente no identificado del grupo, que se sospecha era un infiltrado, cuando realizaba su guardia, arrojó una granada en el interior de la covacha donde sus compañeros dormían. José Jiménez Sánchez resultó alcanzado gravemente en una de sus piernas, y rematado por las fuerzas represoras que acudieron posteriormente conducidas por el traidor, ante las que José combatió valientemente hasta agotar su último hilo de vida. Fue enterrado en Mijas, según consta en la partida de defunción, emitida por el Juez de Paz, D. Manuel Arana Aragón.
Rafael Jiménez España, natural de Fuengirola, que también resultó herido por la granada, huyó como pudo cañada abajo hacia Mijas ocultándose en unos farallones conocidos como Tajo Recoba. Desde allí lo recogió un enlace y lo conduce a la entrada de Mijas en un lugar denominada La Muñequera donde lo esperaba la Guardia Civil y tras un tiroteo cae muerto. El último de los Cazalleros, Salvador Jiménez Gámez, cayó en enfrentamiento con la Guardia Civil el 16 de septiembre de 1948, en el lugar conocido como Los Mondeños, término de Cártama, en compañía de Salvador Herrera Rueda “Herrerita”, ambos naturales de Alhaurín el Grande.
Agrupación Guerrillera Málaga-Granada.
Ya en la provincia de Granda, en la zona oeste de Sierra Nevada actuaban las partidas de Juan Francisco Medina García “Yatero”, los hermanos Félix y Rafael Castillo Clares, y Juan Garrido Donaire “Ollafría”. Y en Granada capital la partida de los hermanos Quero. Algunos de ellos de ideología anarquista, pero la mayoría de tendencia comunista.
En la zona oriental de Málaga y sur de la de Granada, en el entorno de las sierras de Loja, Tejeda, Almijara, Alhama, Cázulas, etc, actuaba la agrupación guerrillera que por organización, número de integrantes, y duros enfrentamientos con las fuerzas represoras, sin duda, aparecería como una de las más eficaces en toda España.
 Aunque anteriormente ya existían partidas más o menos organizadas, sus inicios como tal agrupación guerrillera, podemos establecerlos en octubre de 1944, cuando desembarcaba en las proximidades del Río de la Miel (Nerja), un grupo de guerrilleros al mando de Ramón Vías Fernández, en el que también estaban integrados Manuel Lozano Laguna “Lozano”, y Joaquín Centurión Centurión “Juanito”, que luego se convertirían en importantes jefes guerrilleros. Este grupo había sido entrenado en Orán (Argelia), con la colaboración de los aliados.
Ramón Vías, que ostentó la dirección del Partido Comunista en Orán, en su nueva versión que se denominó Unión Nacional, contactó con las partidas de guerrilleros ya existentes en la zona de la Axarquía malagueña, y así constituyó un primer grupo importante de guerrilleros que bautizó con el nombre de VI Batallón. El 23 de abril de 1945 cae herido en las dos piernas en la cueva de Emilio cerca de Alcaucín, pero aunque es detenido logra huir.
Más tarde, el 16 de noviembre de 1945, viaja a Málaga para entrevistarse con miembros de PCE, y es detenido en la Plaza de la Merced por inspectores de la brigada Político-Social, gracias a la delación de Eugenio Navarro Montero “Chato de Badajoz”.  Tras sufrir duros interrogatorios, es encarcelado en la prisión de Málaga. Le sucede en su tarea, un destacado miembro del PCE, Alfredo Cabello Gómez-Acebo.
Durante su estancia en la cárcel, prepara una espectacular fuga que culmina con la evasión de 26 presos el 1 de mayo de 1946, empleando un túnel escavado desde los cuartos de baño de la prisión. Ramón Vías es ocultado por miembros de su partido, a la espera de poderse incorporar de nuevo a la sierra. El 25 de mayo es descubierto en una casa de la barriada malagueña de Granja Suárez, y en el combate contra efectivos de Guardia Civil muere, junto con otros dos evadidos de la prisión.
El 28 mayo de 1946 también es apresado Alfredo Cabello Gómez-Acebo, que será posteriormente fusilado el 5 de marzo de 1948. En el escaso margen de cuatro días los dos jefes guerrilleros son eliminados, Ramón Vías muerto en enfrentamiento y Alfredo Cabello detenido. Definitivamente la dirección del Partido Comunista, en el verano de 1946, encarga a José Muñoz Lozano “Roberto”, reunificar los grupos guerrilleros existentes y así se constituye la agrupación guerrillera Málaga-Granada. Se dice que esta misión no era del agrado de “Roberto” al considerar que fue una especie de castigo por no obrar acertadamente tras la evasión de Ramón Vías, ya que era uno de los responsables de facilitar su incorporación a la sierra. Además por estado, que arrastraba desperfectos en una de sus piernas por heridas durante la guerra civil, no parecía su medio ideal para desenvolverse.
Roberto era un auténtico militar. Había servido en ejército republicano en el que llegó a ostentar el grado de comandante. Posteriormente, tras la guerra, huyó a Francia combatiendo a los alemanes en la resistencia. Sus dotes de mando, marcado carácter, y fuerte personalidad hace que pronto logre la unificación las partidas ya existentes en la zona, que Ramón Vías había dejado al mando de Joaquín Centurión Centurión “Juanito”. No obstante en un principio las ideas de “Roberto” estaban un tanto enfrentadas a las de “Juanito”, pero los hermanos Jurado Martín naturales de Torrox, apodados “Los Frailes” y líderes guerrilleros apoyaron a “Roberto”.
Con “Roberto” la guerrilla adquiere una organización militar, con una férrea disciplina que la convierte en mucho más eficaz. Su hostigamiento a las fuerzas del poder establecido, obliga a decretar el estado de guerra en las localidades del sur de las sierras Tejeda y Almijara.
La agrupación guerrillera comienza a denominarse también “Agrupación Roberto”. Se estructuraba en dos batallones, el VI que actuaba por la zona de Málaga, y del que fue comandante jefe Joaquín Centurión Centurión “Juanito”, y tras su muerte en el río de Torrox en julio de 1948 lo hace Antonio Jurado Martín “Felipe el Fraile”. El VII batallón operaba por la zona de Granada, del que llegaron a ser comandantes jefes, Antonio Gutiérrez Sáez “Cristino” o “El Gato”, y Manuel Lozano Laguna “Lozano”. Posteriormente, aunque con una existencia casi fugaz existió un VIII batallón, en la zona de las Alpujarras, y sierras de la Contraviesa y Lújar, al mando de Francisco López Pérez, “El Polopero”.
En sus comienzos cada batallón se estructuraba en dos compañías, y cada una de éstas en cuatro grupos, formados cada uno de ellos por unos diez guerrilleros. En los años de máximo apogeo de la guerrilla, desde 1947 hasta mediados de 1949, el número total de guerrilleros oscilaba entre los 100 y 130 hombres. “Roberto” participaba de la idea de que no era conveniente un número demasiado elevado de guerrilleros, ya que la necesidad de abastecimiento era mayor y también el riesgo, al ser descubiertos, por tener que movilizar a más enlaces para realizar esta misión.
A medida que los efectivos iban siendo mermados por las fuerzas represoras, iban siendo sustituidos por nuevas incorporaciones. Destacan los pueblos granadinos de Almuñécar, Agrón y El Salar, el en la provincia de Málaga, Frigiliana, de los que se incorporaron numerosos guerrilleros.
Además del jefe “Roberto”, existía un jefe Estado Mayor, Manuel Jurado Martín “Clemente el Fraile”, y un Grupo de Enlace constituido por guerrilleros más experimentados de la confianza de “Roberto”, cuyo jefe era José Martín García “Andrés”. A esta especie de guardia personal en torno a su líder, pertenecían, entre otros, José Martín Navas “Tomás”, hombre de confianza de “Roberto”, Sebastián Martín Vozmediano “Teniente Veneno”, Miguel Martín García “Guillermo”,  Julio Arrebola Ruiz “Jaime”, y Fernando Romero Calvo “Ignacio”. La plana mayor de la agrupación se completaba con el Grupo de Propaganda e Información encabezado por Francisco Sánchez Girón “Paquillo”. Su misión era la divulgar propaganda entre la población al objeto de logar su apoyo, como por ejemplo el boletín “Por La República.
Entre todos los guerrilleros destacaba por la admiración que despertaba tanto entre sus hombres como entre las gentes de los pueblos, la figura de Manuel Lozano Laguna “Lozano”. Éste  no era partidario de los métodos tan violentos de “Roberto” y de los “Frailes”.  “Lozano” era un hombre preparado. Estaba finalizando su carrera de veterinaria con unas notas brillantísimas cuando la guerra le sorprendió y tuvo de abandonarla. Ejercía de médico tanto de sus compañeros como de los cortijeros de las sierras que merodeaban, ganándose por ello su respeto y aprecio.
Oficialmente fue abatido en un encuentro con la Guardia Civil el 10 de diciembre de 1949 en la Torca de Montenegro (Zafarraya). No obstante un guerrillero al que entrevistamos, y que prefiere mantenerse en el anonimato, nos refirió que estando en su presencia, y aprovechando el tumulto del combate, fue “Felipe” quien disparó con una pistola a unos tres metros de distancia, acabando con la vida de “Lozano”. Probablemente porque discutían demasiado por el tema del aseo personal, mientras “Lozano” era muy pulcro, “Felipe” era todo lo contrario. “Lozano”  era partidario de que los guerrilleros debían presentar una buena imagen cuando visitaban cortijos o aldeas, por lo que les obligaba a afeitarse y adecentarse, a pesar del modo de vida que padecían. Además el ansia de poder de “Felipe”, era muy grande, y aspiraba a ocupar el puesto de “Lozano”, comandante del VI Batallón, como luego ocurrió.
El armamento de los guerrilleros principalmente estaba constituido por escopetas de caza. Al comienzo de la guerrilla también se disponía de armamento aliado que llegó en los desembarcos procedentes del norte de África. Tenían el inconveniente de la munición que era difícil de reponer al ser distinta de la existente en España. Aunque entre los guerrilleros no existía la propiedad, las mejores armas recaían en los jefes de grupo o en los guerrilleros más experimentados que portaban fusiles y subfusiles.
En algunas ocasiones, les arrebatan las armas reglamentarias a los miembros de las fuerzas represoras abatidos en los enfrentamientos. Uno de los más sangrientos tuvo lugar el 29 de marzo de 1948 en el río Verde de Cázulas, cerca de Otívar (Granada). En una emboscada a un pelotón de soldados que constituían la escolta de unos trabajadores forestales, murieron dos cabos y cinco soldados, además de otros cinco soldados heridos. En este enfrentamiento también murió el guerrillero Antonio Gutiérrez Sáez “Cristino” o “El Gato” que era el jefe y organizador de la emboscada. En la operación la guerrilla obtuvo diez fusiles, dos subfusiles, un fusil ametrallador de grandes dimensiones, además de abundante munición.
Otro caso fue una emboscada preparada también por Antonio Gutiérrez Saéz, en cuyo ánimo estaba el de armar bien a sus guerrilleros. Ocurrió el 10 de noviembre de 1947 en el barranco del Pino, en plena sierra Almijara. Un grupo formado por un cabo y dos guardias civiles del puesto de Cantarriján en el límite entre Málaga y Granada, fue atacado por los guerrilleros causándoles la muerte y haciéndose con su armamento. La intención de los guerrilleros era la de atacar al cabo del Molino de Papel, que se había distinguido por su beligerancia contar la guerrilla. Pero en su lugar pasó la patrulla mencionada.
A pesar de lo comentado, los guerrilleros normalmente trataban de evitar los enfrentamientos con la Guardia Civil. Y aunque en muchas ocasiones estando ocultos, tuvieron a los guardias al alcance de sus armas desistieron de hacerlo. Quizás antes el temor de la represalias que, tras la muerte de miembros de las fuerzas represoras, eran practicadas entre la población cercana.
Debemos de tener en cuenta de que la mayoría de los guerrilleros se refugiaban en las montañas cercanas a su lugar de procedencia, por lo que eran sus familiares directos los que padecían las consecuencias. Si bien el estar cerca de los suyos favorecía el abastecimiento, sin duda fue igualmente un freno para sus actividades.
Por este localismo, podemos considerar que la actitud de la guerrilla fue bastante pasiva, limitándose a subsistir. Por ello, Roberto no era partidario de este localismo, y solía cambiar frecuentemente de grupo a los guerrilleros. Pero también el tener los guerrilleros, a la familia cerca favorecía su colaboración y por lo tanto el abastecimiento.
Las unidades permanecían casi siempre ocultas en sus bases, saliendo de ellas únicamente durante la noche, cuando era necesario realizar una operación económica, realizar un cambio de posición, o cuando debían abastecerse de agua o de víveres. La mayoría de los enfrentamientos importantes sostenidos con las fuerzas represoras fueron provocados por éstas. Citaremos como ejemplo, dos de los combates más fuertes sostenidos entre guerrilleros las fuerzas del Régimen.
En el curso alto del río Higuerón, al norte del Frigiliana, se ubicaban numerosos campamentos o bases como ellos le denominaban, como el existente en el casi inaccesible cerro del Cisne, perfectamente visible desde la cima del Lucero. Más al norte del Cisne se ubicaba el de Rajas Negras, y en las mismas laderas del Lucero, el más importante de ellos, cerca de la venta Panaderos donde de vez en cuando se abastecían.
El 6 de diciembre de 1948, con motivo de las fiestas navideñas, se encontraban reunidos en torno al centenar de guerrilleros. No era tarea fácil abastecer de alimentos a tan nutrido grupo, sin despertar sospechas en los pueblos de los alrededores. Enterada la Guardia Civil, se propuso el ataque al campamento guerrillero con un numeroso contingente formado por guardias de todos los destacamentos próximos, con el apoyo de dos compañías de regulares de los que estaban destacados en Frigiliana, Nerja o El Rescate.
El campamento en cuestión disponía de tres posibles salidas, de las que los atacantes sólo conocían dos, estableciendo el cerco sin contar con esta tercera salida, que sería la que emplearían los guerrilleros en su huída. Una prueba de que el que el objetivo era copar a toda la agrupación guerrillera, es que los guardias apostados durante la noche, no dispararon y dejaron pasar al campamento, a un grupo de guerrilleros formado por veinte hombres capitaneados por Manuel Jurado Martín “Clemente”, que procedían de Frigiliana, donde se habían abastecido.
Al amanecer la guardia de los guerrilleros, constituida por José Fernández Vallejo “Canela” y  Antonio López Morales “Narciso o Culito de Salar”, no notaron nada extraordinario. Pero cuando el cocinero bajó para satisfacer su necesidad fisiológica oyó los ladridos un perro, que venía con los atacantes. Fue entonces cuando sonaron los primeros disparos, “Narciso” que tenía una gran puntería hirió con su mosquetón a los dos primeros guardias, que fueron trasladados por sus compañeros en mantas, hasta la venta Panaderos. Mientras que los fugitivos huyeron hacia la parte alta para conseguir una posición más predominante
Disponían los guerrilleros de una ametralladora pesada que obtuvieron en la emboscada a un pelotón de soldados en la sierra de Cázulas. José García Muñoz “Ceferino”, que había servido durante la guerra en ametralladoras, demostró su experiencia manteniendo a raya a los asaltantes. El feroz combate duró toda la jornada y al anochecer, los guerrilleros consiguieron evadir el cerco sufriendo  tan sólo dos heridos leves, mientras que las fuerzas atacantes no consiguieron su objetivo.
La información sobre resultado del enfrentamiento, está seguramente sesgada según la fuente consultada. Tanto en el nº 30 de “Por La República”, como el nº 187 de “Mundo Obrero”, editado por el Partido Comunista, recogían como resultado del enfrentamiento, un total de veinticinco muertos y quince heridos por parte de las fuerza atacantes. Fuentes del otro bando cifraron las consecuencias de la batalla, en un soldado regular muerto y algunos heridos.
Por este motivo se decidió fortificar esta posición instalando en la cima un destacamento de la Guardia Civil del que aún hoy podemos apreciar sus ruinas. Para tratar de controlar el tránsito hacia Granada, a través de los puertos de Competa y Frigiliana, tanto de guerrilleros como de contrabandistas.
El segundo y trágico enfrentamiento, tanto para la guerrilla como para la Guardia Civil, tuvo lugar no muy lejos del anterior, concretamente en el cerro Verde cerca de la aldea de El Acebuchal de Cómpeta. El 17 de septiembre de 1949, se encontraban allí acampados en torno al medio centenar de guerrilleros, incluido el Estado Mayor de la Agrupación. Un número similar de efectivos de la Guardia Civil y soldados regulares, al mando del capitán de la Guardia Civil Ismael Quilis Alfonso, intentó el asalto a las posiciones guerrilleras.
Como resultado, además de numerosos heridos por ambos bandos, fueron abatidos el cabo 1.º de la Guardia Civil Antonio Toribio Tejada, y el guardia Antonio García Reyes. Por parte de los guerrilleros, cayeron Miguel Ángel García Platero "Espartero", y Rafael Jurado Martín, "Nico". Este último era hermano de “Clemente” y de “Felipe”, Jefe del Estado Mayor y Comandante de VI Batallón respectivamente. “Nico” era el jefe de una de las dos compañías pertenecientes al VI Batallón.
La planificación del servicio del capitán Quilis no fue considerada correcta por sus superiores, siendo destituido de su puesto de responsable de las fuerzas de la Benemérita destacadas en Nerja, Frigiliana y Cómpeta y arrestado en una prisión mallorquina. Además este fracaso supuso las destituciones del teniente coronel Jefe de la Comandancia de Málaga, Gutiérrez Martínez, así como el comandante ayudante Florencio Alcalá. Quizás sin pretenderlo, este encuentro en el cerro Verde, se convertiría en un punto de inflexión en la existencia de la guerrilla en esta zona, comenzando su declive.
D. Camilo Alonso Vega, en aquellos momentos, Director General de la Guardia Civil, reemplazó los militares destituidos, por otros jefes de probada eficacia en la lucha contra la guerrilla en Córdoba, donde acabaron con la III Agrupación Guerrillera. Así llega a Málaga, como teniente coronel Jefe de la Comandancia, D. Ángel Fernández Montes de Oca, quien se acompaña del capitán D. Joaquín Fernández Muñoz, y del teniente D. Francisco Giménez Reyna, hombres de su confianza que habían trabajado con él en la lucha contra la guerrilla en Córdoba. Giménez Reyna se establece en Nerja, mientras que Fernández Muñoz dirige un grupo móvil formado por guardias especializados en la lucha contra la guerrilla, que apoyaba a los destacamentos ya existentes en la Axarquía.
Al mismo tiempo, el 15 octubre de 1949, toma posesión como primer Jefe de la Comandancia de Granada el teniente coronel D. Eulogio Límia Pérez. Especialista en la lucha contra la guerrilla, había desempeñado su labor en la zona norte de sierra Morena, eliminando el fenómeno guerrillero, casi por completo en Ciudad Real.
El nombramiento de estos jefes de la Guardia Civil hace que la lucha contra la guerrilla cambie totalmente de táctica. A los guerrilleros ya no sólo se les persigue en la sierra, donde tienen cierta supremacía por el conocimiento del terreno, sino que lo que se intenta es acabar con su apoyo en los pueblos. Se pretendía lograr su aislamiento cortando abastecimiento. Como ejemplo, el 18 de agosto de 1950, fuerzas dirigidas por Límia, con más de 300 guardias civiles, rodearon las localidades de Salar y Loja. Efectuaron 93 detenciones en Salar y 61 en Loja, sin duda dos de las localidades que más guerrilleros aportaron y por consiguiente donde existían un gran número de enlaces. “Roberto” perdía así en parte, la posibilidad de reponer las bajas que se iban produciendo en sus unidades.

Lugar del Encuentro
Sierra
Provincia
Fecha
Guerrilleros (muertos)
Fuerza represora (muertos)
Barranco de Las Piletas
Sierra Tejeda
Málaga
19/09/1945
6
0
Rambla de Cástaras
Sierra Nevada
Granada
03/07/1947
6
0
Cantarriján (Barranco del Pino)
Sierra Almijara
Málaga
10/11/1947
0
3
Río Verde Cázulas (Otívar)
Sierra de  Cázulas
Granada
23/03/1948
1
7
Cerro Lucero (Cómpeta)
Sierra Almijara
Málaga
06/12/1948
0
1
Tacita de Plata (Alhama de Granada)
Sierra Tejeda
Málaga
27/07/1949
1
1
Cerro Verde (Cómpeta)
Sierra Almijara
Málaga
17/09/1949
2
2
Montenegro (Zafarraya)
Sierra de  Loja
Granada
10/12/1949
1
0
Hornillos
La Pera (Agrón)
Granada
14/01/1950
6
1
Cerro de las Víboras
Sierra de  Loja
Granada
19/01/1950
1
1
Cerro Martos
Sierra de  Cázulas
Granada
18/03/1950
1
3
Barranco del Aceral
Sierra Nevada
Granada
18/04/1950
9
0
Pozo Júrtiga
Alhama de Granada
Granada
17/07/1950
7
0
Loma del Cuerno
Sierra de  Loja
Granada
27/10/1950
0
2
Cortijo del Cuartillo
Tajos de Gomer
Málaga
28/12/1950
3
0
Barranco Cordero (Frigiliana)
Sierra Almijara
Málaga
17/01/1951
2
0
Prados del Zorro
Agrón
Granada
28/01/1951
8
0
Cerro Gitano (Otívar)
Sierra de  Cázulas
Granada
26/08/1951
4
0
Cortijo Paso del Lobo
Hacho Loja
Granada
18/05//1950
6
3



Total
64
24
(Encuentros más significativos entre guerrilleros  de la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada con las fuerzas represoras).
Otra estrategia fue la creación de las contrapartidas. Grupos de guardias civiles vestidos como guerrilleros, y en muchas ocasiones iban acompañados de algún de ellos que habían desertado o capturado. Su misión era descubrir quienes eran los colaboradores de la guerrilla en la sierra. Llegaban a los cortijos haciéndose pasar por guerrilleros, y si sus moradores luego no daban parte a la Guardia Civil, eran tildados de colaboradores y por lo tanto detenidos.
La contrapartida mermó la confianza de los cortijeros, y poco a poco lo guerrilleros quedaron aislados. Las gentes, ante los acontecimientos abandonaron sus cortijos, en muchos de los cuales se ubicaron destacamentos de la Guardia Civil. La sierra quedo casi desierta, sólo merodeaban en ella los guerrilleros y la Guardia Civil.
Muchos de los familiares de los guerrilleros sufrieron las consecuencias por medio de malos tratos e incluso encarcelaciones. La situación para los guerrilleros, se volvió casi insostenible. Muchos de ellos, alentados por panfletos distribuidos por la sierra, tanto por Límia como por el capitán de Torrox D. Manuel Prieto López decidieron entregarse. Para que se les perdonara la vida, o se les aliviara su condena de cárcel, muchos de ellos colaboraron con la guardia civil en la delación de sus antiguos compañeros.
Este fue el caso de Manuel Martín Vargas, “Felipillo”, natural de Escúzar, que se presentó el 25 de diciembre de 1949. En el combate de Montenegro, que antes les mencionábamos y en el que perdió la vida Manuel Lozano Laguna, se quedó dormido durante su guardia permitiendo que un grupo de cinco guardias sorprendieran a sus compañeros mientras dormían. Temiendo su ejecución por parte de sus compañeros, decidió entregarse en Agrón (Granada). Como teniente de grupo, era conocedor, de información comprometedora, como la ubicación de los campamentos, lugares de paso, y de notas etc, que puso a disposición de la Guardia Civil, causando un daño irreparable a la guerrilla.
Otro caso fue el de Vicente Martín Vozmediano “Artabús”, natural de Frigiliana, se presentó  en marzo de 1951 al entonces capitán de la Guardia Civil Manuel Prieto López. Puso en manos de este Cuerpo su información como teniente del tercer grupo del VI batallón. Propició, entre otros servicios, el apostadero que acabó, con la vida de su propio hermano Blas Martín Vozmediano “Artabús”. Como jefe, había ordenado el servicio para que el grupo de su hermano, pasara entre el puerto Umbrales y el barranco Cordero cerca de Frigiliana. Los guerrilleros se dirigían al cerro del Cisne donde tenían la posición. Siguiendo las indicaciones de Vicente, la Guardia Civil montaría un apostadero, que acabaría con la vida de Blas y de Genaro Molina Cárdenas “Claudio”.
Viéndose ya sin salida, “Roberto” junto a “Paquillo” y La Tangerina deciden desplazarse hasta Madrid para conseguir la documentación necesaria para huir de España junto a sus compañeros. El 26 de septiembre de 1951, es detenido y no se sabe bien si por conseguir atenuar su condena, o por no resistir a la tortura a que sin duda fue sometido, el caso es que colaboró con la Guardia Civil hasta provocar en diciembre de 1951 la detención en Málaga, donde fueron dirigidos, de los últimos guerrilleros pertenecientes al grupo de enlace.
Estos se habían refugiado en el cortijo de Los Pollos, muy cerca de Iznate, desde donde esperaban acontecimientos. Desde allí prácticamente no salía salvo para dar un par de golpes económicos como uno realizado en la malagueña barriada de El Palo que les reportó 100.000 pts.
Ya con instrucciones de “Roberto”, la Guardia Civil, haciéndose pasar por colaboradores, con un camión camuflado fue retirando a los guerrilleros de dos en dos hasta conducir a los diez que quedaron hasta el cuartel de Segalerva donde quedaron detenidos. Allí permanecieron durante varios meses hasta ser encauzados en Granada en diferentes consejos de guerra.
Aun quedaron algunos guerrilleros aislados de los cuales un grupo de seis, al mando de  Manuel Pérez Rubiño “Pablo”, consiguieron alcanzar la frontera francesa después de atravesar toda España. Uno de los últimos guerrilleros en caer fue Antonio Sánchez Martín “Lomas” el 20 de enero de 1952 en las proximidades de Frigiliana. Y el último de los más significativos fue Antonio López Morales “Narciso o Culito de Salar”, que murió el 4 de junio de 1952, en la sierra Gorda de Loja, delatado por un pastor.
El 22 de enero de 1953 fue ejecutado “Roberto” en Granada. El 16 de abril de 1953 lo fueron los hermanos Jurado Martín, “Felipe”, y “Clemente” conocidos como los “Frailes”, José Martín García “Andrés”, jefe del grupo de enlace. Finalmente el 6 de mayo de 1953 lo fueron Sebastián Martín Vozmediano “Teniente Veneno”, y Julio Arrebola Ruiz “Jaime”.
Con estas ejecuciones y la encarcelación de muchos guerrilleros y colaboradores podemos dar por finalizado este triste episodio de la historia reciente de nuestro país. Son muchos los vestigios que aún encontramos en nuestras montañas, como pruebas inequívocas del paso por ellas de este movimiento político-social. Entre ellas las ruinas del destacamento de la Guardia Civil en el cerro Lucero, y los campamentos existentes en la sierra de Loja.
Blibliografía
AZUAGA RICO J.M. “La Guerrilla Antifranquista en Nerja”. IU-Los Verdes Convocatoria por Andalucía. Nerja, 1996. Excelente trabajo de investigación sobre la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada, que se centra más en lo ocurrido al sur de la sierra Almijara *.
BAIR D. “Historias de los Maquis. Entre dos fuegos”. Editorial Almuzara, 2008. Trata de la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada. En una primera parte incluye hechos acaecidos en la zona de Frigiliana, y en su segunda parte recoge entrevistas a protagonistas de esta historia,
FERNÁNDEZ OLMOS J. “Episodios del Maquis en la Axarquía”. Edición del autor, 1999. Trata de la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada, especialmente en los terrenos malagueños de la Anarquía.
LORA JIMÉNEZ J. “Mi vida entre bandoleros”. Edición del autor, 2001. Ambientado en el pueblo malagueño de Teba, recoge historias sobre la partida de “El Rubio Brecia” y “Diego el de la Justa”.
PÉREZ REGORDÁN M. “El Maquis en la provincia de Cádiz”. Edición del autor, 1987. Sobre las partidas que operaban en la parte oeste de Málaga y en la provincia de Cádiz *.
RODRÍGUEZ BECERRA E. “Los Maquis de la Serranía de Ronda”. Editorial La Serranía, 2011. Al igual que el anterior, en el que se basa, recoge las partidas que operaban en la parte oeste de Málaga y en la provincia de Cádiz.
ROMERO NAVAS J.A. “Recuperando la Memoria”. Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga”, 1997. Excelente documento que recoge, mediante entrevistas a los protagonistas vivos de aquella historia, suceso relacionados con la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada *.
ROMERO NAVAS J.A. “La Guerrilla en 1945. Proceso a dos jefes guerrilleros: Ramón Vias y Alfredo Cabello Gómez-Acebo”. Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga”, 1999. Además de una introducción en la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada, como dice su título, principalmente recoge lo sucedido a estos jefes guerrilleros, desde su captura hasta su muerte *.
ROMERO NAVAS J.A. “Censo de guerrilleros y colaboradores de la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada”. Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga”, 2004. Documento de incalculable valor que recoge alfabéticamente los nombres y apodos, y una resumen de lo más destacado de casi todos los guerrilleros y enlaces de la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada *.
ROMERO NAVAS J.A. “Vidas Truncadas”. Ayuntamiento de Almunécar, 2008. También sobre la Agrupación Guerrillera Málaga-Granada, incluye una recopilación de hechos sucedidos en la zona de la sierra de Cázulas, en las localidades próximas a Almuñécar. Al final también incluye una reseña sobre los guerrilleros más emblemáticos de esta agrupación *.
* Nota.- Desgraciadamente la mayoría de estos libros se encuentran agotados, aunque pueden estar disponibles en bibliotecas de entidades públicas.


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